7 de diciembre de 2016

El legado arquitectónico de los Castagnino

La ilustre familia dejó a la ciudad construcciones de incalculable valor patrimonial.

Por Arq. Ricardo F. Miranda

A fines del siglo XIX Juan Bautista Castagnino encomendó la construcción de lo que sería, primero, su residencia y, actualmente, uno de los edificios emblemáticos de la ciudad.

José Castagnino nació en Rosario en 1853, hijo de Juan Castagnino y Ángela Repetto, naturales de Lavagna. José se dedicó al comercio y a la producción ganadera. Fue presidente y fundador de la Sociedad Rural de Rosario, concejal y presidente del Concejo Deliberante, presidente del Banco Provincial de Santa Fe y del Hospital Italiano, fundador de la compañía de seguros La Rosario y del Jockey Club de Rosario.

Se casó con Rosa Tiscornia y fueron padres de 11 hijos. Uno de ellos, Juan Bautista, fue un importante coleccionista de obras de arte y mecenas. En su memoria su madre, hizo construir para la ciudad el edificio sede del Museo de Bellas Artes que lleva su nombre.

En el año 1896 José encargó el proyecto de su residencia a Ítalo Melíga en la intersección de las calles San Juan y Maipú. Oriundo de Tavagnano, Italia, Ítalo se graduó en Turín como ingeniero y arquitecto. En nuestra ciudad se desempeñó como ingeniero municipal. Entre sus realizaciones se encuentran, también, la residencia de Santiago Pinasco, en Córdoba esquina Boulevard Oroño, finalmente demolida, y el Gran Hotel Italia, en Maipú 1067, construído por don Albino Pagliano, a media cuadra de la obra que nos ocupa y hoy Sede de Gobierno de la Universidad Nacional de Rosario.

El planteo con que se resolvió esta obra fue una propuesta que se repitió en Rosario: un conjunto compuesto por locales comerciales y cocheras en la planta baja y viviendas en la planta alta. En la esquina se ubicó la más importante, la del propietario, y a su lado, por Maipú, otras menores para renta. En el local comercial mayor de la planta baja funcionó a partir de 1897, Castagnino y Cía., empresa que José compartía con su hermano Juan Luis. Esta tipología constructiva mixta de vivienda y comercio sin duda desmerece la importancia que la residencia tendría si ocupase ella sola el solar, hecho que se acentúa en este caso por la condición de tratarse de un lote en esquina.

Los frentes se ordenan con ritmos de aberturas y balcones que varían según se trate de la fachada de Maipú o de San Juan. Si bien sobre la primera se ubica el ingreso a la vivienda principal, éste carece de la jerarquización que le correspondería, en una fachada menos ordenada que la de calle San Juan. La entrada de carruajes tiene mayor protagonismo que la del ingreso a la residencia. Sobre San Juan se observa la ordenada disposición de balcones y ventanas de la planta superior sobre las vidrieras y puertas de la planta baja. El frente sobre Maipú es en planta baja una sumatoria de aberturas de distinto tamaño y tratadas en diferentes materiales (madera y hierro): vidrieras comerciales, ventanas, puertas de acceso a las viviendas secundarias, puerta de acceso a la vivienda principal, acceso a las cocheras. Sobre ellas se tratan de ordenar las ventanas y balcones del piso superior.

Una marcada sillería se acentúa en pilastras y se interrumpe en ambos niveles a la altura de los dinteles. Realza el conjunto una riqueza ornamental desplegada en toda su envolvente con columnas apareadas lisas y estriadas, ménsulas, copones, óculos, guirnaldas, mascarones y relieves con hojas de acanto y esturiones. Remata la ochava un escudo sostenido por ángeles que contiene las iniciales del propietario.

Los vanos difieren según el nivel. En planta alta, todas con dinteles de arco de medio punto, las ventanas y puertas balcón se retraen más allá del espesor propio de muro, logrando una profundidad que permite enmarcarlas entre columnas unitarias o apareadas. Algunas presentan la particularidad de tener sus persianas de madera corredizas y embutidas en el espesor de sus muros laterales. En planta baja se combinan los arcos de medio punto de las aberturas menores con arcos rebajados sobre las vidrieras mayores, y la carpintería se ubica en el filo interior del paramento. Sus veredas actualmente conservan el solado original de grandes piezas de lajas de piedra.

Interiormente quizás el espacio más logrado resulte el conjunto que forman la escalera principal y el hall, con su doble altura, luminosidad y colorido, logrados por la combinación de mármoles, estucos, vitrales, murales y pisos.

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Las pinturas son obra de Salvador Zaino, responsable también de plafonds en otros salones. Nacido en Pópoli, Italia, se radicó en Rosario, donde fue docente, pintor y decorador de prestigio. Fundó la Academia Estímulo de Bellas Artes de la ciudad y se hizo cargo de