28 de marzo de 2018

La biblioteca Constancio C. Vigil, ícono de la cultura popular rosarina

Esta institución encarnó uno de los proyectos de educación popular más importantes de América Latina entre los años ’60 y ’70.

Para conocer los orígenes esta institución  icono de una época en la ciudad hay que remontarse a 1944 cuando en la vecinal “Tablada y Villa Manuelita” (1933), en Alem al 3000, se inauguró dicha biblioteca .  En 1953 un grupo de jóvenes formaron la subcomisión de biblioteca, la atendían y brindaban apoyo escolar, además  proponían actividades para generar recursos propios, para la compra de libros, obras de títeres o de teatro.  Allí surgió famosa la rifa de Vigil, siendo el recurso económico fundamental para la institución. En 1959 se separaron las organizaciones, por un lado la vecinal y por otro lado la subcomisión de biblioteca.

Durante la década d 1960 se abrieron el jardín de infantes, el servicio bibliotecario, la editorial, el Museo de Ciencias Naturales, el Observatorio Astronómico, la Universidad Popular, un centro recreativo, cultural y deportivo, la Caja de Ayuda Mutua, la guardería y el centro materno infantil. En 1970 llegaron el instituto secundario y la primaria en 1972 (ambos gratuito, mixto, laico y de doble escolaridad).

Ya en el  1977 se contaba con 650 empleados, alrededor de 2.700 vendedores y cobradores de rifas, 3.000 alumnos en escuelas formales y no formales, y aproximadamente 20.000 socios.

Al mismo tiempo se iban creando los departamentos de producción interna y externa: talleres de reparación de automotores, carpintería, herrería, imprenta. Estos departamentos producían para la institución y también para terceros. Crean una empresa constructora y la Editorial Biblioteca, que a esta altura había editado más de 90 títulos y discografías. La política fue difundir, fortalecer y crear cultura de la ciudad y la región, de lo cercano, lo propio, lo nuestro.

La obra pedagógica fue su proyecto más potente e inclusivo en el acceso a la calidad educativa, con casi 3000 alumnos en sus escuelas formales y no formales de todos sus niveles.

Con la llegada de la dictadura cívico militar acaecida en la Argentina un año anterior; en 1977 militares rodearon el edificio y se desplegaron en terrazas y accesos. La toma de posesión de sus instalaciones estuvo a cargo del conocido genocida “Agustín Feced” y se declaró la liquidación de su patrimonio.

El sistema escolar fue la única estructura que la intervención liquidadora sostuvo hasta su derivación al ámbito de la enseñanza pública provincial en 1981 bajo la denominación “Complejo Pedro de Vega”.

 

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Sus valiosos bienes muebles e inmuebles y la integralidad de los innovadores proyectos colectivos sufrieron una amplia e inaudita variante destructiva: robos de todo tipo, despidos por decretos de seguridad, ventas de bienes a precios irrisorios, quema de libros y entre otros desmanes que terminaron