19 de junio de 2019

De Rosario al mundo, la Bandera de Belgrano

El 27 de febrero de 1812 se enarboló por primera vez la bandera argentina sobre la Barranca de las Ceibas donde hoy está el Monumento Nacional a la Bandera.

Por Miguel Ángel De Marco (h)

En apenas un año se cumplirá el bicentenario de la muerte de Manuel Belgrano, ocurrida un 20 de junio de 1820. Sin embargo, pocos próceres de la Independencia son recordados por los rosarinos de manera tan vívida, con cariño y gratitud. Mucho tiene que ver esa “sentida presencia” con el tremolar sin pausa de la bandera celeste y blanca por él creada en esta ciudad, un 27 de febrero de 1812, y el imponente Monumento Nacional a la Bandera que recuerda dicha gesta.

La relación de Belgrano con los habitantes de la entonces aldea de Rosario surgió apenas producida la Revolución de Mayo de 1810, la que conoció de paso en su misión a Paraguay. Con sus modestas viviendas, calles sin veredas y mal trazadas era no obstante un oasis para el viajero en medio de la desolación, porque en ella se podía proveer de agua y víveres. Por su posición estratégica fue el paso obligado de las tropas de los primeros gobiernos patrios en su empeño de expandir su influencia al resto de las provincias y al mismo tiempo una atractiva fuente de aprovisionamiento para el gobierno realista pertrechado en Montevideo y que quería sofocar el proyecto nacido en Buenos Aires, su tradicional rival. La “atmósfera apacible”  

 

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El 7 de febrero de 1812 Belgrano volvió a Rosario con un numeroso contingente militar pero esta vez para quedarse por unas semanas hasta concluir la construcción de dos baterías de cañones con las que se aspiraba repeler el paso de las escuadras enemigas. La de la isla