6 de noviembre de 2019

Científicos de la Universidad Nacional de Rosario estudian enfermedades olvidadas

Un grupo de investigadores integran una red global para analizar enfermedades como el mal de chagas y la leishmaniasis.

El mal de chagas y la leishmaniasis son enfermedades desatendidas. El ciclo del olvido empieza cuando estas afecciones no son diagnosticadas por los médicos. Al no haber diagnóstico, no se pide el tratamiento a los gobiernos quienes tampoco lo solicitan a las farmacéuticas. Al no haber demanda, no hay investigación de nuevas fórmulas o medicamentos más eficaces. Y así se perpetúan el olvido y la desatención.

Teniendo en cuenta que estas enfermedades afectan a un porcentaje de la población, el año pasado un grupo de científicos de India, Pakistán, Reino Unido, Brasil, Uruguay y Argentina crearon una Red global para ocuparse de estos males. Forman parte de la misma los investigadores del Conicet Guillermo Labadie y Julia Cricco que trabajan en el Instituto de Química Rosario y en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario, respectivamente.

Junto a especialistas de más de 40 laboratorios abordan estas patologías desde su conocimiento y experiencia particular con  el objetivo de formar científicos en un ambiente interdisciplinario y de cooperación internacional, vincularse con el sector productivo y constituirse en una plataforma de financiamiento. Lo que se busca es mejorar las terapias y que sean accesibles, dado que estas enfermedades afectan a una población de bajos recursos que quizás no tiene posibilidades de ir a un centro de salud.

El chagas está asociado a la extrema pobreza que padecen entre 6 y 8 millones de personas y es endémico en 21 países de Latinoamérica. Existe una gran brecha en la disponibilidad y acceso al diagnóstico y tratamiento; se cree que la mayoría de los infectados desconoce su estado. Es causado por el parásito trypanosoma cruzi y el vector que lo transmite es la vinchuca que vive en las grietas de paredes y techos de las viviendas construidas con ladrillos de adobe, ramas o paja, es decir las más precarias.

 

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La enfermedad evoluciona en dos fases –la aguda y la crónica– y cada una de ellas tiene características clínicas y criterios diagnósticos y terapéuticos diferentes. Generalmente, en la fase aguda, la enfermedad es asintomática. Sin embargo, cerca