19 de agosto de 2020

San Agustín tuvo un especial festejo del Día del Niño

El Rugby Inclusivo de la ciudad de Rosario sorprendió a sus jugadores en su día, entregándoles regalos en sus domicilios, respetando los protocolos sanitarios.

San Agustín Rugby Inclusivo es un proyecto que nace de un grupo de ex jugadores y actuales entrenadores que se propusieron armar el primer equipo de rugby inclusivo - adaptado en la ciudad de Rosario y está concebido con la idea de enseñar el rugby y sus valores a chicos en situación de discapacidad.

Su objetivo es desarrollar en los chicos en situación de discapacidad, la capacidad para demostrar que ningún obstáculo es motivo para detenerlos en el disfrute del deporte y la vida de club, y generar verdadera inclusión a través del rugby.

Es un trabajo interdisciplinario, que cuenta con la participación de entrenadores de rugby, profesores de educación física, médicos, psicopedagogas, psicólogos y voluntarios, que brindan su tiempo para los chicos y buscan fortalecer las herramientas de integración que propone el deporte.

El rugby en particular propicia -por su formato de juego y sus valores- la participación de todos, generando un sentido de pertenencia, un valor muy importante para el deportista. A su vez permite la mejora de la calidad de vida y la potenciación de su autodeterminación.

Hasta Marzo de 2020 las prácticas de rugby se realizaban todos los días viernes en el Estadio Municipal de la ciudad de Rosario, pero a raíz de la pandemia debieron reinventarse con las prácticas vía zoom.

A pesar de todas las dificultades que la actualidad presenta, San Agustín propuso tener un especial encuentro para el festejo del Día del Niño. La acción consistió en programar una visita casa por casa de todos sus jugadores, cumpliendo con los protocolos y el distanciamiento social obligatorio, para entregar regalos y golosinas a cada uno de ellos. Todas estas donaciones fueron colectadas por la Fundación San Agustín y por el Movimiento Cristiano para Gente de Rugby.

En las redes sociales los chicos hicieron llegar sus agradecimientos y el de sus familias, con fotos y videos donde expresaron su gratitud y felicidad en su día. Queda claro que pequeños gestos, valen más que mil palabras. Fue un festejo distinto para San Agustín, pero no por ello menos festivo. Todos esperan con ansias el retorno a las prácticas de campo, al encuentro, al abrazo, a compartir esos terceros tiempos eternos. 

San Agustín es una gran oportunidad de participar en un entorno inclusivo con personas con y sin discapacidad. Un arduo y satisfactorio trabajo por derribar barreras y por darle a cada persona una oportunidad de demostrar su capacidad.



 

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