1 de septiembre de 2020

De Rosario a Alaska, una familia que crece en el camino

Jorgelina, Diego y Tomás llevan más de 75.000 kilómetros recorridos a lo largo de 16 países a bordo de un motorhome, “La Gran Sprinter”. Hace cinco años dejaron su casa de Rosario para subirse a esta experiencia.

Desde Rosario partieron hacia Ushuaia para unirla con Alaska en una Sprinter, Mercedes Benz 413 larga modelo 2011. “No fue una decisión tomada a la ligera, sino que se fue gestando durante años. Fueron diversas situaciones las que nos llevaron a tomar la decisión. Creemos que la parte más difícil fue animarse y empezar. Salir de nuestro círculo de confort y nuestra rutina para entregarnos a la aventura y la incertidumbre del día a día”. Así se presenta esta familia desde La Paz, ciudad de Baja California Sur en México, con el objetivo final de llegar a Alaska.

Jorgelina es rosarina, Licenciada en Tecnología de Alimentos. Y aunque se autodefine como “un poco bastante estructurada y sin mucho afecto por los cambios”, un día se cansó de la rutina y se decidió a cambiar. Diego nació en Neuquén, pero sus diez años en Rosario le permitieron recibirse de Profesor de Educación Física, conocer a su pareja y tener a Tomás, el tercer integrante aventurero, un niño inquieto, curioso y siempre de buen humor.

“Rosario nos dio la oportunidad de conocernos y formar esta familia de la cual nació nuestro hijo que es uno de los motores principales de esta aventura por América. La ciudad nos dio una identidad y una cultura que llevamos a todos lados muy orgullosos”, comenta Diego. Agrega que pertenecer a Rosario les abrió muchas puertas, sobre todo en su paso por Cuba, “donde todos se sienten identificados con Rosario gracias al Che (Guevara)”.

Si bien hoy se encuentran haciendo actividades que poco tienen que ver con sus profesiones, aseguran que de alguna manera el hecho de estudiar una carrera universitaria te prepara para tomar las cosas con mucha responsabilidad, con compromiso y esfuerzo, y te prepara a la hora de tener que aprender cosas totalmente nuevas. Hoy fabrican artesanías que aprendieron a hacer en el camino y preparan comidas típicas de Argentina.

Encontraron un costado solidario de “Creciendo en el Camino”, que es comunicar y aconsejar a demás viajeros desde sus redes sociales y cuenta de Youtube. “Cuando estábamos planeando esta aventura, buscábamos muchísima información para poder saber a qué nos enfrentábamos, cosas que íbamos a necesitar, cómo armar nuestro motorhome, ya que lo construimos totalmente nosotros mismos y mucha información útil sobre distintos temas, no la encontrábamos”, señala Diego.

A lo largo del camino fueron recopilando esta información difícil de encontrar en los libros o en Google, por lo que decidieron volcar todas estas vivencias y saberes en las redes para que futuros aventureros encuentren soluciones en situaciones similares. “Durante todos estos años, a lo largo de todo nuestro camino nos han ayudado muchísimo, por lo que brindar toda esta información lo vemos como una forma de devolver lo lindo que el camino nos da día a día”, señala la familia.

Esta pandemia los encontró en La Paz, ciudad de Baja California Sur en México, aguardando por seguir viaje, ingresar a Estados Unidos y posteriormente dirigirse a Alaska. Como su ingreso económico se gestiona a través de las ventas, la imposibilidad de seguir viaje hizo que la familia se tuviera que reinventar. Así surgió el crecimiento de su presencia en Internet, poniéndole mucho amor y esfuerzo sobre todo a su canal de YouTube, que les ofrece la posibilidad de monetizar y generar un ingreso.

Viendo a su Rosario desde una perspectiva diferente, a miles de kilómetros, la familia afirma que “es una de las grandes ciudades más bonitas de toda Latinoamérica, no tiene nada que envidiar a ninguna otra. La arquitectura que tiene, solo es cuestión de mirar para arriba en cualquiera esquina céntrica para enamorarse. El río Paraná y todo lo que conlleva, su costanera, sus inmensos parques y toda la actividad cultural y deportiva que la hace conocida en todos lados”.

Consultado sobre si en La Gran Sprinter hay lugar y/o planes para uno más, sostuvieron entre risas que “por ahora somos los que somos, y estamos los que estamos. En un momento habían muchas ganas pero en esta etapa del viaje se complica ya que estamos a punto de ingresar a Estados Unidos y Canadá, donde la medicina es impagable”.

Aseguran estar muy conformes y contentos con la vida que están llevando, con un Tomás de cinco años cursando el nivel inicial a distancia, por el programa que ofrece el Ejercito Argentino, regido por la Ley de Educación Nacional. “No planeamos toda una vida viajando y en Rosario tenemos nuestra casa y parte de la familia. Pero si hay algo que aprendimos en todo este tiempo es a no hacer planes a muy largo plazo, a dejar que el camino nos vaya guiando hacia nuestro mejor destino. Estamos abiertos a miles de opciones”, concluyó la aventurera familia.

“No sabemos qué nos esperará al doblar la siguiente esquina, de lo único que estamos seguros es que en cada pueblo, cada ciudad, cada país, hay una historia diferente por descubrir. La misión de este viaje es invitarte a creer en lo imposible. Ojalá que así sea. Vení, subite y crecé junto a nosotros en el camino”.

creciendoenelcamino.com

Instagram @creciendoenelcamino.

YouTube: Creciendo en el camino

 

Por Matías Zupel | Fundación Rosario

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